viernes, 29 de agosto de 2014

Follémosnos

He aquí mi reflexión: ¿acaso existe algo más excitante que conocernos a nosotros mismos al cien por cien? Personalmente, no lo creo.

Somos seres débiles, indefensos; admitámoslo de una vez por todas. Necesitamos de la presencia, de las palabras, del tacto y de los cinco sentidos de una persona ajena a nosotros que la mitad de las veces ni conocemos de más tiempo que unos simples minutos o un par de horas una noche fría en la que nuestro cuerpo nos traiciona y nos demanda algo de contacto ajeno. Y ya se sobrentiende lo que significa ese contacto ajeno...

Sí, somos unos débiles e indefensos conejillos de indias de este caprichoso y singular estilo de vida en el que nos ha tocado vivir, o en el que nuestra naturaleza humana ha creado para que vivamos.

¿Acaso existe algo más increíble, satisfactorio y beneplácito que sucumbirnos a la más alta exponencia de nuestro propio yo? Sinceramente, no lo creo.
Cuantas veces hemos pensado y sentido que no soportamos a tal persona, que no podemos con tanta hipocresía, que somos unos incomprendidos... Todos esos puntos de vista obtenidos, claro está, desde un punto de referencia: nosotros.
Nosotros que inconscientemente nos idealizamos como nuestro platónico ser al que con él alcanzaríamos el más alto de los éxtasis. Y todo ello se deriva a que nadie nos conoce más que nosotros a nosotros mismos. ¿Por qué? Porque lo único que verdaderamente poseemos en esta vida materialista es nuestra propia vida.
Nosotros y nuestro propio ser, y nuestra mente, y nuestro cuerpo... O todo el templo inerte para lo que algunos somos, o incluso el gran ecosistema lleno de vida que somos para otros.

Nosotros mismos. Que tan complicados somos ya de por sí. Un gran enigma para el cual la vida nos otorga un largo recorrido lleno de pistas y de retos que nos ayudan a descifrarnos tanto por dentro como por fuera.

¿Acaso existe algo más hermoso que amarnos, respetarnos y conocernos a nosotros mismos que somos una única especie, digna de saturar una amplia biblioteca de puro conocimiento mágico? Rotundamente, no lo creo.

martes, 18 de marzo de 2014

Te quiero a ti

A pesar de repetírmelo, siempre suele ocurrir lo mismo... No sé si por miedo a que nunca vendrá o por una absoluta impaciencia. El caso es que volvió a llegar, y pisando fuerte.

Aunque el principio no fue nada nuevo, si no esas impetuosas ganas de conocer a alguien que capta tu atención, vino más tarde ese deseo y necesidad de tenerlo a mi lado. Quizás el motivo de ésta necesidad se viera reforzado por tapar un oscuro y triste hecho del que aún no quiero ser consciente sabiendo que, al faltar él, ese hecho me comería completamente topándome con la realidad. He de decir que aunque haya llegado a su fin, eso no ha sucedido, aunque el deseo y los recuerdos siguen ahí...

Un fin que, a pesar de tener justificación, puede verse fácilmente descolocada por la necesidad física y emocional, que si bien en ese momento no era supuestamente necesaria hace verme ahora que gran parte del problema, también era yo.

Una vez más he de decir adiós a una situación en la que verdaderamente me encontraba complacido, feliz, ilusionado, con ganas de que se prolongara... Pero ésto nunca depende de uno solo, si no de dos personas

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lunes, 3 de marzo de 2014

Viva la vida

¿De qué sirve arrepentirse de los errores del pasado?
De mirar atrás, de planear un futuro incierto, de vivir con miedo...

Nadie sabe lo que vendrá después, lo que nos espera después de que la llama se apague para siempre. Incluso aquellos que viven con una fe ciega, no pueden conocer lo que no se ha dado, si no que solo pueden aliviarse con pensar que existe.

De nada sirve obsesionarnos con lo que es irremediable. Aunque nunca pensamos que nos tocará o que siquiera existe.

Pero, como he dicho, no merece la pena tener en mente lo que nos llegará algún día. Lo que tenemos que tener en mente es la vida misma, en aprovechar cada segundo ya que no se volverán a recuperar.
En amar a todas las personas que han entrado en nuestra vida y forman parte de ella.
Las palabras son algo muy poderoso que no cuesta nada decirlas, asique digamos todos los "te quiero" que podamos, sin miedo a ello, porque no hay nada más bonito que la gente sepa que nos importa y que sentimos que nuestra vida está completa gracias a ellos. El poder de los "te quiero"... cómo se hace de notable cuando nos es increíblemente difícil decirlos a las personas por las que verdaderamente lo sentimos, como nuestra familia. Porque qué bonito es vivir enamorado de la vida, de nuestra familia, de nuestro hogar, de nuestros amigos, de ese alguien especial, de los mejores momentos, de las sonrisas de los demás...
Nada de odio, nada de martirios, nada de arrepentimientos, aprovechemos lo único que nos pertenece y que nos da todo, la misma vida.


martes, 25 de febrero de 2014

Siempre a mi lado

Hubo una vez una feliz pareja que vivían el día a día compartiendo el amor que ambos sentían el uno por el otro. Un amor que desde que nació, no hizo otra cosa que ser más intenso cada día.
Había días en los que no podían pasar el tiempo juntos, y esos momentos eran insoportables para ambos, puesto que lo que más deseaban era volver a encontrarse para llenar ese vacío que sentían al ver que no tenían a esa persona tan especial a su lado.

Conforme avanzaron los años, descubrieron que estaban echos el uno para el otro. Se casaron, y fue ahí donde descubrieron que el amor de su vida era la persona que tenían enfrente.
Un día, ella fue diagnosticada de una enfermedad incurable que acabaría con ella en un pequeño plazo de tiempo. Él, desolado, pensó que lo mejor era seguir viviendo cómo hasta ahora habían echo, colmándose de su interminable amor, sin pensar en que ese día podría llegar.

Pero el día finalmente llegó, y su esposa, que había sido el centro de su vida, desapareció para siempre.
Fue increíblemente duro para él ver el hogar antes tan iluminado por la luz que ella desprendía sumido en las tinieblas de su profunda amargura. Entonces recordó esos momentos de cariño, de felicidad junto a ella. De esa lágrima que a ella se le escapó cuando le pidió matrimonio. De esas largas mañanas en la cama despiertos, mirándose a los ojos el uno al otro sin decir nada, pero diciéndolo todo. Y también de lo insufrible que se hacía cuando no estaban juntos, pero sabiendo que estaban presentes en la mente y el corazón del otro.
Ésto último hizo que él levantara la cabeza desde el lado del sofá donde ella siempre solía acurrucarse cuando veían películas y ella siempre se quedaba dormida. Se percató de que ella aún existía, ya que lo que no existe no se puede sentir. 
A pesar de ser un fiel católico, las semanas después de su muerte dejó de acudir a misa. Se le hacía imposible pensar que su amada esposa estuviera en el cielo, lejos de él.
Pensó que, a lo mejor, su espíritu se encontraba en la casa y pensó que nunca la abandonaría. Pero al cabo de los días, se dio cuenta de que ésto no era así.

Uno de los tantos días por la mañana en los que para él era imposible levantarse por ver el otro extremos de la cama vacío, y no esos inmensos y profundos ojos verdes, desayunó sin apetito alguno en la mesa en la que estaba el clavel que su mujer dejó con una gran sonrisa días antes de su muerte. "Siempre viene bien tener flores, alegran la vida" dijo ella. Éste se encontraba prácticamente en sus últimas, debido a que el jarrón apenas tenía agua. Decidió rellenarlo. Se volvió a sentar frente a él y todos sus sentimientos explotaron, desahogándose con el clavel como si de su esposa se tratase.
Tres días después, volvió a ocupar la misma mesa, con la misma tristeza de todas las mañanas, pero algo había cambiado. El clavel se encontraba más vivo que nunca, lo que le hizo pensar que su mujer había encontrado la forma de seguir a su lado. "Es ella, lo sé, cariño sé que eres tú, esto es una señal, sabía que no me habías abandonado" dijo él.

Y, desde entonces, se dedicó noche y día a cuidarlo, a mimarlo, a hablarle y contarle todo lo que le sucedía. 
Pero lo que él no sabía es que ella aún se encontraba viva. Y no en ese clavel, si no en su corazón. Que jamás iba a abandonarlo porque permanecía ahí, dentro de sus sentimientos que seguían igual de vivos que el primer día.

Y es que, cuando alguien que amamos se va, nos deja viviendo en una vida en la que no tenemos a su parte terrenal entre nosotros. Es su espíritu, sus recuerdos, nuestros sentimientos... toda esa parte sigue viva en nosotros y en el resto de personas, por lo que no nos ha abandonado y sigue viviendo con nosotros, como si fuera una etapa en la que estemos viviendo separados de ella. Aunque nunca podremos volver a tener su cálido tacto, o volver a ver su brillante sonrisa, o escuchar esas dulces palabras llenas de amor y pureza...


miércoles, 15 de enero de 2014

Un cúmulo de cosas

Pasar de estar completamente feliz a notar como todo se te viene encima.
Es increíble como en un segundo puedes estar viviendo de manera que veas todo maravilloso a que la mínima cosa que te ocurra se te haga todo un mundo cuando, en realidad, lo estás viendo de una manera totalmente diferente a como es.

A pesar de ciertos temas, el año empieza bastante bien, como si todo lo que hubiera pasado recientemente se quedara en un oscuro y muy lejano momento del pasado... como si prácticamente nunca hubiera ocurrido.
El caso es que, a pesar de ésta hipócrita felicidad, los momentos de hundirse en uno mismo siempre surgen y tienden a aparecer por sorpresa. Tengo bastantes motivos por los que estar feliz a pesar de todo, pero ese oscuro hecho del pasado hace que, en los momentos de tristeza ésta sea de un nivel mucho más intensa. Es agobiarte por un echo en el que se sabe que no se va a tener éxito por la poca dedicación que uno ha tenido y a partir de ahí se desarrolla todo.

Preocuparse por cómo estarán ellos, porque aunque parezca que son fuertes, que lo pasado pasado está y que hay que convivir con ello, en el fondo están destrozados por haber perdido a su estrella que más brillaba.
No sólo les ha acarreado tristeza, si no el penar por una de las tres cosas más importantes que hay en la vida y yo contribuyo a hundir aún más el dedo en la llaga con mi pasotismo y dejadez inmadura.

Preocuparse también por un tema del que se ansia que salga todo tan maravilloso y tan perfecto que puede dar lugar a forzarlo de tal manera que sea totalmente perjudicial y el resultado sea todo lo contrario. 

Pero en el fondo de todo ésto, se cuál es la solución. La solución es vivir el momento, dejarse llevar lo máximo posible y no pensar tanto las cosas a no ser que éstas requieran de ello. Disfrutar el momento y ser responsable de lo que uno ha de hacer. Y aunque sepa cuál es la solución... luego otra historia totalmente distinta es aplicarla, aunque esté grabada a tinta bajo mi piel.


martes, 31 de diciembre de 2013

2013

Otro año más.
Lo cierto es que lo primero que escribiría serían grandes palabras acerca de todo lo bueno que me ha ocurrido este año, pero esta vez no va a ser así.
Si bien es cierto que destaca por algunos acontecimientos muy importantes como el fin del instituto, el comienzo de la universidad, empezar a ser más independiente, conocer a gente nueva, despedir a la gente de toda la vida... Destaca más por la forma en la que ha decidido despedirse.

Este año siempre será clave en mi vida ya que ha marcado un antes y un después, aunque por supuesto no puedo culparlo. No ha sido una decisión suya...

No hay nada más doloroso que perder a alguien tan querido. Y, aparte de ser un ser querido, era ella, la persona más increíblemente maravillosa que haya podido conocer en mi vida. Inteligente, trabajadora, simpática, divertida, cariñosa, tierna, comprensiva, dulce... y no sólo lo digo yo, su hermano, si no todas las personas que han tenido el honor de conocerla y a las cuales ha dejado huella, de eso no me cabe duda alguna.
Ya llegará el momento en el que deje de vivir en esta irrealidad, en este mundo paralelo medio onírico y me choque con toda la verdad, cayendo sobre mi y aplastándome demoledoramente.

Estas escuetas palabras son con las que le digo al 2013 que me alegro de que acabe, y que no se merece que le despida.

lunes, 28 de octubre de 2013

Un puñal de superficialidad

Y aquí vuelve... ese "boom" de desesperación, de necesidad...

Como un preciso reloj, ha vuelto ese sentimiento que florece en mitad de las estaciones más frías del año, como estimulada por la necesidad de buscar algo que la arrope y la cuide.
Ésta vez, el fertilizante más eficaz ha sido una ínfima pizca de celos mezclada con mucha envidia y bien revuelta con una dosis de deseo. Lo primero que voy a escuchar va a ser "¿te sigue gustando, verdad? todavía quieres tener algo con él..." y la verdad es totalmente otra.
Ya me voy conociendo: mi cuerpo... mi extraña mente... mis repentinos cambios de humor... mi odiosa hipocresía repentina... y es debido a ello la razón por la cuál conozco ésta reacción.
Quiero... más bien necesito algo así, algo como lo que mi mente piensa que ocurrirá en un futuro muy próximo entre ellos dos. Y aquí es donde mi hipocresía entra en juego.



Yo soy de esas personas que piensan que el amor no tiene edad, que lo importante es cómo es una persona y no su aspecto, que todas  las personas somos iguales y ese tipo de cosas que todo el mundo debería tener en cuenta antes de todo. Pero una cosa es lo que pienso y otra lo que mi alma siente a la hora de aplicar alguno de éstos ideales.

Quiero... necesito un alma gemela que me llene de amor cada día, a cada momento, pero que primero y antes de todo me entre tanto por los ojos como por todo mi cuerpo.


viernes, 21 de junio de 2013

Semidios

Éste es mi regalo, todo tuyo sin reparo.
Acójelo entre tus brazos y sírvete de su amparo.
 Eres cielo, amor y vida,
 más lo veo ahora que la luz me ilumina.

 ¿Cuantas veces tras de ti me has encontrado?
¿Cuantas veces he de mostrarte el deseo que en mi has enjendrado?
Quizás vuelva a ser imprudente,
 pero por ti no haría caso ni a mi mente.

Sólo imploro que me muestres,
 que es lo que realmente sientes.
 Y una vez lo hayas confesado,
 seré yo la medicina a tus enfados.

 Seré yo el que te muestre la poca razón de tus atributos rechazados.
 Seré yo el que te enseñe tu magia con nuestros dedos enlazados.
 Seré yo el que te recuerde cada día la alegría por haberte encontrado. 
Seré yo el que te diga con cálido aliento que me tienes enamorado.

Pero todo de lo que aquí te has percatado
es lo que mi subconsciente se ha imaginado.
Que ahora sólo quiero descubrir la verdad
y saber quien eres para mí en realidad.


viernes, 10 de mayo de 2013

La oscuridad de la luz

Todo rayo de luz obstaculizado, produce una sombra tras el objeto opaco. Y, definitivamente, éste gran muro es de cemento.

¿A qué precio tenemos que pagar nuestro futuro?
Puede que me esté adelantando demasiado y que esté siendo demasiado débil frente a éstas primeras oleadas bruscas de la vida, pero aún así siento que en mi mente ésto no está bien.

¿Cuál es la finalidad de mi existencia ahora mismo?
No soy la voz de la sabiduría, ni por asomo, pero a mi parecer ahora mismo lo único que me interesa es estar feliz conmigo mismo, con mi entorno, con el mundo. Vivir complacido e ir superando los problemas que se avecinan. Todo el mundo tenemos problemas, creados por nosotros mismos, la sociedad o la naturaleza, pero éstos problemas son los que nos enseñan y van a ir constituyendo nuestro ser.
Aunque... hay algo con lo que me encuentro molesto.

He comenzado a verlo cuando se me ha planteado éste problema, el de preparar mi futuro en torno a lo intelectual para poder afrontar mi día a día. No quiero criticar el esfuerzo necesario que tengo que realizar, si no que lo que quiero criticar son los resultados.
Personalmente, no creo que ésta sea la mejor forma de conseguir un futuro feliz, el cuál no se encuentra asegurado por tener formación intelectual y tampoco se encuentra perdido sin ésa formación.

Desde pequeños hemos sido educados de una forma amigable e intuitiva para poder situarnos en la línea cultural de la sociedad. Pero, ¿que pasa después?
Después nos llenan de letras en la mente las cuales forman conceptos y de los cuales, pocos de ellos conseguimos retener. Si nos paramos a pensarlo, son muchos los conceptos base que obtenemos cuando somos pequeños, pero sin embargo los conocimientos actuales ni nos servirán en nuestro día a día muchos de ellos ni contribuyen a nuestra salud mental, espiritual o corporal.

A lo que me quiero referir, es que nos están obligando a meternos todos éstos conceptos por la fuerza, muchos de ellos imprescindibles. Pero lo que en verdad preocupa es tener seguro el buen cauce del sistema y no el bienestar de las personas. ¿De qué sirve perder tanto tiempo de tu juventud y adolescencia con esfuerzos innecesarios que muchas veces acaban siendo en vano o incluso no los usarás nunca más? Dan lugar a muchos problemas como infravaloración, marginación intelectual, estrés, agobio o malos resultados. Estamos interesados en aprender, todos queremos saber acerca de lo que nos rodea y nos preocupamos por lo que algún día haremos para poder subsistir en ésta sociedad, ya que todo ésto ha sido creado por nosotros. Tanto las facilidades como los innumerables problemas por intentar vivir como dioses.


Lo único que pido es que ésta situación cambie, que de tiempo a todo. Tanto a la vida como a la formación de nuestro futuro pero desde otra perspectiva. Desde nuestros gustos e intereses por un futuro laboral deseado para el cuál, seguro que nosotros tendremos un hueco.

Todo se basa en amoldarse y profundizar un poco en el bienestar del que en un futuro próximo, serán los dueños de toda ésta creación del ser humano con sus incontables normas. Si te saltas algunas de éstas normas totalmente obligatorias, ten por seguro que serás inevitablemente sublevado al escalafón inferior, situado bajo la sociedad y notando cómo pesa toda ella. ¿Qué necesidad hay de vivir como dioses? ¿Porqué no vivir nuestra existencia día a día con la única preocupación de nuestra subsistencia y felicidad? Creo que lo hemos complicado absolutamente todo, que toda la existencia es mucho más sencilla. Hemos cojido el manual de instrucciones y lo hemos prolongado, enrevesado y complicado hasta tal punto que lo hemos deformado por completo.

¿Cuál es el resultado? Mantener impoluto este nuevo juego que es la vida humana y de la cual nos hemos acostumbrado a vivir y no nos imaginamos otra forma, dedicando la mitad de tu vida a mantenerlo ya sea trabajando, estudiando o de otras formas diversas porque si no, ni vivirás en ésta vida ni con libertad, teniendo como únicas salidas la cárcel, la soledad o la muerte.


jueves, 18 de abril de 2013

Dieciocho. 2

Indiferencia... Esa gran enemiga de mi suficiencia y amor propio.
No entiendo que ha sucedido...  Que le ha sucedido... Porqué todo ha cambiado tan de repente...
Simplemente, me encantaba estar con él a su lado haciendo lo que fuera. A pesar de esas inoportunas pero creo que típicas cuestiones mentales que amenazaban el bienestar, estaba muy feliz.
¿Y ahora? ¿Que pasa? ¿Que ha cambiado? Yo desde luego se que no...
Es obvio que no puedo ayudarte, no está en mi mano cambiar nada de la situación tan peliaguda en la que te encuentras... Pero no puedo quedarme de brazos cruzados ni tirar la toalla a la primera de cambio, hay que hacerle frente a las situaciones que se plantean. Lo único que puedo hacer es continuar, como he echo hasta hora, mostrándose apoyo, cariño, comprensión, un hombro en el que llorar, un amigo que sabes que no te va a juzgar... Alguien que va a intentar por todos los medios que seas feliz, aunque sea tan sólo durante 10 segundos con un abrazo o una caricia. Ante los problemas, es buena la soledad momentánea y limitada. Tú llevas encerrado desde hace más de dos semanas y cuando quiero entrar a la misma habitación que tu, me alejas cambiandote de sala o diciéndome que al intentarlo ejerzo más presión sobre ti...
Si necesitas apoyo, aquí me tienes, ya que lo más normal es apoyarse en la gente que se tiene alrededor y en la que uno confía. Lo único que he querido hacer desde que estas así es saber que te ocurre e intentar que te encuentres algo mejor... Pero no sólo rechazas el apoyo que te ofrezco si no que lo escupes diciendo que lo único que consigo así es agobiante... Mi pregunta ahora es: ¿que debo hacer? Porque nada en mi ha cambiado, mientras que tú lo que haces cada día es hacerme estar más seguro que el pasado y todo lo que sucedió con anterioridad, allí se quedó, habiendo espacio tan sólo para uno en tu futuro...

jueves, 4 de abril de 2013

¿Madurez? Poca

Nadie está echo de palabras, los echos son los que nos construyen.

¿De qué sirve hacerse de palabras si a lo largo del tiempo nos vamos a deshacer por nuestros echos? Si afirmamos algo, que se base en la verdad y en lo que nosotros somos.

La verdad es que ahora mismo me siento un poco engañado...
Siempre sucede de la misma manera: Llamada de atención, charla, buena cara pero a la larga uno se da cuenta de que no todo era como al principio. Que al cabo de un tiempo, si el amor no llega a cuajar, uno de los componentes pierde el interés por el otro, dándose cuenta de que no le llena y que necesita algo más o algo distinto, mostrándose menos entusiasmado... dando como resultado esos sentimientos oscuros que nos empujan hacia el borde del precipicio.

¿Existe la forma perfecta de empezar una relación? Creo que no. Bueno... creía.
Creo que para estar feliz con alguien y que el tiempo a su lado sea como un sueño hace falta seguir una especie de orden.
No sé porque se ha establecido éste patrón de me gustas físicamente, hablamos dos veces te pido salir y ya nos conocemos.

¿Por qué no empezar por el final?
Sería perfecto tener un buen amigo con el cual tengas cosas en común, puedas contar con él para todo y estar completamente agusto a su lado, siendo tal y como eres y diciendo cualquier cosa sin preocuparte de que te juzgue o de dudar con el ¿qué estará pensando de mí?
Sería perfecto que ese amigo se convirtiera en imprescindible y que, un día, charlando como cualquier otro vulgar día corriente, le miraras a los ojos y te dieras cuenta de que es el pilar que sostiene tu felicidad, que no paras de contar los segundos que te quedan para volver a verle y que le necesitas a tu lado, por siempre. Es ahí cuando te das cuenta de que tu corazón late a un ritmo frenético, mientras le sostienes la mirada con la cual estás analizando todo tu amor hacia el amigo que tienes enfrente de ti. Y, como movidos por una fuerza invisible, todo ese amor se ve demostrado con un largo, interminable y sensacional beso que nos hace perder la noción del tiempo y del espacio.

Eso, es amor. Eso, es la felicidad. Y solo eso... es compartir los sentimientos con una persona que ya conoces más que de sobra, que la quieres como a nadie y que, como él lo es para ti, tu eres un valioso tesoro al que hay que cuidar, querer y procurar que sea feliz...


lunes, 18 de marzo de 2013

Dieciocho. 1

Tras ese doble comienzo, todo ha sido un continuo interrogatorio sin respuesta. 
Veo que no son necesarias esas cuestiones, pero más tarde vuelvo a ellas inevitablemente.
Ésto querrá decir algo, algo que me hace replantearme todo.
Pero sinceramente, culpo a mi mente de ello por no dejar que me conozca a mi mismo.
Lo cierto es que todo ello surje sin ti, sin tu presencia.
Todo lo contrario ocurre cuándo estoy contigo, aunque no llegue a exteriorizar todo mi ser.
Por fin llegó, algo que deseaba como si sin ello no lograra ser feliz jamás.
Pero ahora, ese interrogatorio no me deja evadirme y permanecer sólo contigo.
La principal duda... la que hace que todo se estremezca, es ese miedo que produce la imparable fábrica.
Y la segunda, que cada vez va tomando más protagonismo sobre la primera, es la misma solo que cambiando de sujeto.
Me lo planteo por tus parangones constantes, por tus obsequios, por tus asertos guasones que me llevan a sumar cuestiones a ese infinito interrogatorio sin respuestas inmediatas.
Puede que todo ello sea el miedo de no llegar a ese gran monumento que en lo más profundo de mi ser se encuentra presente.
Pienso que el tiempo dará respuesta a todas esas preguntas.

Pero sí que estoy seguro de algo, sí que puedo llegar a afirmar cosas diversas a pesar de esa gran niebla producido por mi peor enemigo.
Sé que no quiero dejar de estar a tu lado, porque no podría cortar los hilos de todos tus movimientos pegados a mis dedos.
Sé que te quiero, porque al estar contigo todo a mi alrededor se evapora, absolutamente todo.
Sé que quiero conocerte más, para poder hacerte feliz completamente.
Sé que eres diferente, porque ésta es la primera vez que alguien vence a mi apatía.
Sé que te deseo, porque continuamente se encuentra inamovible y ansioso mi fuego interno.
Sé que quiero pasar más tiempo junto a ti, porque cuando no estoy contigo todo el peso de mi interpelación mental cae sobre mí.

Todo éste sentir siempre tiene una doble cara. Una de felicidad, y la otra de achaque. Necesito que sigas venciendo a éste achaque sólo como tú haces y sabes hacer. Que venzas este ser vengativo y ansioso. Que derrotes a la insensible bestia del futuro malestar. Porque siendo feliz contigo, no quiero que nadie ocupe el mismo puesto que tienes tú en  mi corazón, eso sólo perjudicaría a los dos.

Ojalá estuviera en tu mente para saber qué es todo lo que sientes por mí, para dar respuestas y debilitar un poco a mi mente. 

Eu só quero amar você e você me ama, nada mais


sábado, 2 de marzo de 2013

El señor de los sentimientos

¿ Quién los crea? ¿ Quién los controla?
Es confuso y bastante difícil hablar sobre los sentimientos. Son abstractos, invisibles... no son ninguna lección aprendida para la que se han tenido que echar horas y horas. No son pensamientos, no son ideas... ¿qué son?

Puede haber ocasiones en las que estemos totalmente seguros de nuestro amor hacia alguien. Queremos... no, necesitamos de su compañía, de su presencia, de sus palabras, de su amor... Sentimos esos nervios tontos previos a la cercanía de ésta persona especial, todo es niebla a nuestro alrededor cuando notamos el embriagador perfume de su piel... Y un buen día, dejamos de tenerlo en nuestra mente las veinticuatro horas del día. ¿No existe ya ese sentimiento? ¿Qué ha sucedido? Llegamos a una gran confusión y nos preguntamos: ¿ya no le queremos? pero, en realidad, no nos imaginamos a ninguna otra persona cerca nuestra.

En otras ocasiones, el sentimiento es más próximo. Cuando tenemos un familiar muy cercano es inevitable la existencia de ese aspecto indescriptible que es el sentimiento hacia una persona. Incluso cuando el trato con éste pariente no sea el mejor e incluso creamos que le odiamos. Pero al creerlo, estamos pensando, razonando que odiamos a ésta persona, transformando el sentimiento en una idea, cosa que no es y, por lo tanto, ubicándonos en una situación de absoluto desconcierto acerca de qué es lo que verdaderamente sentimos.

¿Y qué sucede con ese amor hacia nuestros amigos? Conozco varios sucesos en que dos personas han sido realmente amigos, compañeros, disfrutando de la vida y ayudándose entre ellos afrontando los obstáculos que ésta les ponía a su paso. De repente, llega el momento en el que ese cariño especial desaparece por cualquier motivo. ¿Qué ha sucedido con ese sentimiento? ¿Por qué puede desaparecer tan rápidamente? ¿O por qué a pesar de pensar uno de estos dos amigos que odia al otro, en realidad siguen teniendo éste cariño especial?


Los sentimientos... complejos, irracionales, sorprendentes, agradables, desagradables, tiernos, crueles... sí, crueles, muy crueles al dominar nuestra mente con dudas sobre qué es lo que sentimos por una persona y dándonos la respuesta cuando el sujeto no está ya presente en nuestra vida... dándonos cuenta demasiado tarde.

Es muy fácil decir que sentimos algo hacia una persona, pero la verdad es que ni nosotros mismos sabemos si lo que sentimos es real o no. Nuestros sentimientos necesitan ser llamados a gritos, necesitan motivación, para regalarnos la verdad acerca de su ser.


viernes, 22 de febrero de 2013

Volver a empezar

Érase una vez, una pequeña chica que a pesar de su juventud, encontró a su príncipe azul.
Al principio no lo veía como alguien especial, pero de repente, como si de magia se tratase, descubrió en él una gran oportunidad para ser feliz.

Al principio todo era perfecto... hasta que se percató de algo que la horrorizó. Descubrió que, lentamente, se estaba alejando de todos sus allegados y amigos y se estaba viendo con sólo una persona a su alrededor, su príncipe. Fue corriendo a decírselo, llorando y asombrada, pero él ni siquiera se inmutó. Él dudó si decirle la verdad o no... pero no tuvo mas remedio. Le contó el maleficio que su amor conllevaba, un embrujo que desde muy joven el príncipe recibió, el cuál consistía en que el corazón de la persona enamorada de él se vería infectado de una poderosa especie de veneno que la cegaba de amor y el príncipe se volvía la única persona importante en la vida de la enamorada. Ella, sorprendida y con mucho miedo, huyó llorando hacia las únicas personas que ella pensaba la podían ayudar, sus amigas.


Pero ya era tarde... habían pasado dos meses y sus amigas habían conseguido rehacer su vida sin ella, a pesar de todos los días que ellas le dijeron que la echaban de menos. Aún así, sus amigas la perdonaron y le dieron una segunda oportunidad.



A los pocos días, sentía un fuerte dolor en el corazón. Echaba de menos a su príncipe y no podía aguantar más. Era de noche y se había levantado de madrugada, pero le era indiferente. Cogió su abrigo y se perdió en la noche, en su búsqueda.



Volvió a reunirse con él y se fugaron juntos, lejos de allí para no sentir la tentación de volver, para poder estar siempre juntos, el uno con el otro. Vivieron como si de un matrimonio se tratara, viviendo el uno para el otro intensamente y consumando un amor que parecía tener una cuenta atrás próxima a terminar, amándose a contrarreloj. Todo ello la endureció, la cambió, la hizo ser parte de él...

Un buen día volvió a caer, volvió con sus amigas, las cuales la volvieron a perdonar y vivió en esa montaña rusa de huidas y venidas, en olvidos y disculpas, que sus amigas perdonaban ya que eran demasiado buenas como para darle la espalda para siempre... aunque en el fondo, ellas ya no sentían el mismo cariño por ella, pero ellas ya no podían más.






Pasó la noche, y a la mañana siguiente se percató de que su amado, no estaba a su lado. Lo buscó por todos sitios, pero no lo encontró. Entonces, se dió cuenta de que en su dedo corazón, tenía escrito "12 peldaños para la felicidad". Ella, extrañada se puso a pensar y en lo único que podía pensar era en las escaleras de la casa. Pensó "no puede ser tan fácil" pero aún así, fue corriendo. Se paró en el piso de arriba enfrente de estas y pensó "¿hacia arriba o hacia abajo?" pero la respuesta estaba clara, "siempre hacia arriba, siempre en aumento, siempre en positivo" contó hasta la escalera número 12 donde se dio cuenta de que había un corazón dibujado con 12 gominolas de corazón y se percató de que estaba medio abierto... "¿éste escalón tiene una trampilla?" pensó asombrada. Entonces lo abrió y...

Los sentimientos afloraron demasiado rápido, miles de lágrimas saltaron de sus ojos, allí estaba, tumbado boca arriba, su príncipe. Con sus dos manos posadas sobre la zona donde se encontraba su corazón, manchadas de sangre  encontró una herida mortal en el corazón. Leyó una carta que él había escrito "Prefiero tu felicidad a mi propia vida, pero has de saber que, la auténtica realidad, es que nunca a existido ningún maleficio, siempre has podido volver con tus amigas y ser feliz, lo dije porque sólo te quería para mí... pero eso sí, fue tu elección, tu las abandonaste y tu me quisiste, todo dependía de tí. Créeme, es mejor así, te quiero." Asombrada, en el fondo sabía que él tenía razón, que a pesar de que el hubiera sido un egoísta y las hubiera apartado de ellas, podría haber sido feliz con todo... pero en vez de eso, se volcó totalmente al amor, olvidando la felicidad y ahora debería olvidar el amor... volcándose en la felicidad.

Finalmente, volvió y fue feliz con sus amigas... a pesar de tener el corazón hecho trizas, pero poco a poco esa amistad lo supo arreglar y se dio cuenta, de que podría volver a amar. Pero debería acarrear para siempre consigo el lastre de que su corazón malherido y su egoísmo  su poca iniciativa, su cobardía y poco coraje habían asesinado a su gran amor.

Si la naturaleza siempre tiende al equilibrio, es porque es la única manera de mantener las cosas a un nivel perfecto y en sintonía, ya que al inclinar ligeramente la balanza, al final acaba volcada hacia el lado inclinado inicialmente...


Nadie dijo que los príncipes, fueran perfectos.

domingo, 3 de febrero de 2013

¿Qué es el amor?

No creo que sea la persona más indicada para hablar de él, de éste sentimiento. No creo que pueda definirlo  No creo, tan siquiera, que mi idea de él sea totalmente correcta. No creo que lo conozca... pero aún así, sé que es un sentimiento más que real, es un sentimiento mágico.



Sí, algo mágico, porque ¿qué hay más mágico que estar al lado de una persona a la que un día conociste y, desde entonces, no haberte alejado de su lado?
¿Qué hay más mágico que con sólo tener en nuestra mente a esa persona especial, nuestro corazón y nuestro estómago reaccione con ese característico cosquilleo?
¿Qué hay mas mágico que ponernos nerviosos por saber que pronto la veremos?
¿Qué hay más mágico que hablar con ella y que deje de fluir, de existir el tiempo?
¿Qué hay más mágico que volvernos locos e ignorar a nuestro cerebro tomando decisiones drásticas cegados y guiados por nuestros sentimientos?

No creo que haya algo más mágico... y no sólo hablo del amor hacia alguien especial, sino del amor por nuestros amigos, por nuestras familias, por nuestras mascotas... el amor es un sentimiento que no sólo nos hace sentir vivos, sino que nos hace sentirnos parte de un todo, de necesitar otras vidas cerca de nosotros.


¿Qué hay más mágico que tener nuestra vida completa, llena, con una persona que nos sonríe al despertarnos cada mañana a nuestro lado? Nada.

Sólo tengo una idea general de lo que es el amor de verdad. Y si con ésta idea general se me hace tan maravilloso, no puedo esperar el día en que por fin le encuentre sentido al amor y lo entienda de verdad.

Pero eso, se descubre y vive a lo largo de toda nuestra vida... aunque ahora, con esos nervios, con poder confiar en alguien, con tenerla a nuestro lado siempre que la necesitemos, con poder comunicarnos tan sólo con la mirada, con nuestros corazones a mil por tenernos uno al lado del otro, con tener todos nuestros sentidos ciegos por estar concentrados en los labios del otro... con todo ello, bastaría para hacerme una idea de lo que es el amor. Ese gran sentimiento que nos hace ser más humildes y nos blinda la oportunidad de hacer la vida de las personas que hay a nuestro alrededor mejor al vernos disfrutar de la nuestra.


Always Together