sábado, 16 de julio de 2011

Esas dos luces...

Una blanca, pura como la mismísima luz del sol.
La otra, mas apagada, más oscura, de un tono grisáceo oscuro que se oscurece al sentirse sola y brilla como nunca cuando es feliz.
Siento debilidad por el extraño brillo de la segunda luz, me enamore de como brillaba aunque a veces tomara ese resplandor que tanto odio.
Sin embargo, la brillante y resplandeciente luz, blanca y pura, es fiel y siempre brilla como yo quiero que brille.

He escogido una de ellas, ¿me he quedado con la acertada? ¿he hecho la mejor elección? Puede que me haya precipitado...

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