sábado, 2 de marzo de 2013

El señor de los sentimientos

¿ Quién los crea? ¿ Quién los controla?
Es confuso y bastante difícil hablar sobre los sentimientos. Son abstractos, invisibles... no son ninguna lección aprendida para la que se han tenido que echar horas y horas. No son pensamientos, no son ideas... ¿qué son?

Puede haber ocasiones en las que estemos totalmente seguros de nuestro amor hacia alguien. Queremos... no, necesitamos de su compañía, de su presencia, de sus palabras, de su amor... Sentimos esos nervios tontos previos a la cercanía de ésta persona especial, todo es niebla a nuestro alrededor cuando notamos el embriagador perfume de su piel... Y un buen día, dejamos de tenerlo en nuestra mente las veinticuatro horas del día. ¿No existe ya ese sentimiento? ¿Qué ha sucedido? Llegamos a una gran confusión y nos preguntamos: ¿ya no le queremos? pero, en realidad, no nos imaginamos a ninguna otra persona cerca nuestra.

En otras ocasiones, el sentimiento es más próximo. Cuando tenemos un familiar muy cercano es inevitable la existencia de ese aspecto indescriptible que es el sentimiento hacia una persona. Incluso cuando el trato con éste pariente no sea el mejor e incluso creamos que le odiamos. Pero al creerlo, estamos pensando, razonando que odiamos a ésta persona, transformando el sentimiento en una idea, cosa que no es y, por lo tanto, ubicándonos en una situación de absoluto desconcierto acerca de qué es lo que verdaderamente sentimos.

¿Y qué sucede con ese amor hacia nuestros amigos? Conozco varios sucesos en que dos personas han sido realmente amigos, compañeros, disfrutando de la vida y ayudándose entre ellos afrontando los obstáculos que ésta les ponía a su paso. De repente, llega el momento en el que ese cariño especial desaparece por cualquier motivo. ¿Qué ha sucedido con ese sentimiento? ¿Por qué puede desaparecer tan rápidamente? ¿O por qué a pesar de pensar uno de estos dos amigos que odia al otro, en realidad siguen teniendo éste cariño especial?


Los sentimientos... complejos, irracionales, sorprendentes, agradables, desagradables, tiernos, crueles... sí, crueles, muy crueles al dominar nuestra mente con dudas sobre qué es lo que sentimos por una persona y dándonos la respuesta cuando el sujeto no está ya presente en nuestra vida... dándonos cuenta demasiado tarde.

Es muy fácil decir que sentimos algo hacia una persona, pero la verdad es que ni nosotros mismos sabemos si lo que sentimos es real o no. Nuestros sentimientos necesitan ser llamados a gritos, necesitan motivación, para regalarnos la verdad acerca de su ser.


1 comentario:

  1. Sentir no es ninguna verdad si es que no se piensa antes de hacerles caso.Muchas veces si son bonitos y todo lo que uno quiera, pero vienen de lo que sentimos a través del cuerpo y de lo que el mundo nos entrega, lo que vemos y lo que tocamos y es algo tan físico y superficial.
    Yo lo pensaría dos veces ...
    Para mi el amor es algo más trascendente a los sentimientos, lo que proviene de tomar una decisión, una constante.

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