viernes, 10 de mayo de 2013

La oscuridad de la luz

Todo rayo de luz obstaculizado, produce una sombra tras el objeto opaco. Y, definitivamente, éste gran muro es de cemento.

¿A qué precio tenemos que pagar nuestro futuro?
Puede que me esté adelantando demasiado y que esté siendo demasiado débil frente a éstas primeras oleadas bruscas de la vida, pero aún así siento que en mi mente ésto no está bien.

¿Cuál es la finalidad de mi existencia ahora mismo?
No soy la voz de la sabiduría, ni por asomo, pero a mi parecer ahora mismo lo único que me interesa es estar feliz conmigo mismo, con mi entorno, con el mundo. Vivir complacido e ir superando los problemas que se avecinan. Todo el mundo tenemos problemas, creados por nosotros mismos, la sociedad o la naturaleza, pero éstos problemas son los que nos enseñan y van a ir constituyendo nuestro ser.
Aunque... hay algo con lo que me encuentro molesto.

He comenzado a verlo cuando se me ha planteado éste problema, el de preparar mi futuro en torno a lo intelectual para poder afrontar mi día a día. No quiero criticar el esfuerzo necesario que tengo que realizar, si no que lo que quiero criticar son los resultados.
Personalmente, no creo que ésta sea la mejor forma de conseguir un futuro feliz, el cuál no se encuentra asegurado por tener formación intelectual y tampoco se encuentra perdido sin ésa formación.

Desde pequeños hemos sido educados de una forma amigable e intuitiva para poder situarnos en la línea cultural de la sociedad. Pero, ¿que pasa después?
Después nos llenan de letras en la mente las cuales forman conceptos y de los cuales, pocos de ellos conseguimos retener. Si nos paramos a pensarlo, son muchos los conceptos base que obtenemos cuando somos pequeños, pero sin embargo los conocimientos actuales ni nos servirán en nuestro día a día muchos de ellos ni contribuyen a nuestra salud mental, espiritual o corporal.

A lo que me quiero referir, es que nos están obligando a meternos todos éstos conceptos por la fuerza, muchos de ellos imprescindibles. Pero lo que en verdad preocupa es tener seguro el buen cauce del sistema y no el bienestar de las personas. ¿De qué sirve perder tanto tiempo de tu juventud y adolescencia con esfuerzos innecesarios que muchas veces acaban siendo en vano o incluso no los usarás nunca más? Dan lugar a muchos problemas como infravaloración, marginación intelectual, estrés, agobio o malos resultados. Estamos interesados en aprender, todos queremos saber acerca de lo que nos rodea y nos preocupamos por lo que algún día haremos para poder subsistir en ésta sociedad, ya que todo ésto ha sido creado por nosotros. Tanto las facilidades como los innumerables problemas por intentar vivir como dioses.


Lo único que pido es que ésta situación cambie, que de tiempo a todo. Tanto a la vida como a la formación de nuestro futuro pero desde otra perspectiva. Desde nuestros gustos e intereses por un futuro laboral deseado para el cuál, seguro que nosotros tendremos un hueco.

Todo se basa en amoldarse y profundizar un poco en el bienestar del que en un futuro próximo, serán los dueños de toda ésta creación del ser humano con sus incontables normas. Si te saltas algunas de éstas normas totalmente obligatorias, ten por seguro que serás inevitablemente sublevado al escalafón inferior, situado bajo la sociedad y notando cómo pesa toda ella. ¿Qué necesidad hay de vivir como dioses? ¿Porqué no vivir nuestra existencia día a día con la única preocupación de nuestra subsistencia y felicidad? Creo que lo hemos complicado absolutamente todo, que toda la existencia es mucho más sencilla. Hemos cojido el manual de instrucciones y lo hemos prolongado, enrevesado y complicado hasta tal punto que lo hemos deformado por completo.

¿Cuál es el resultado? Mantener impoluto este nuevo juego que es la vida humana y de la cual nos hemos acostumbrado a vivir y no nos imaginamos otra forma, dedicando la mitad de tu vida a mantenerlo ya sea trabajando, estudiando o de otras formas diversas porque si no, ni vivirás en ésta vida ni con libertad, teniendo como únicas salidas la cárcel, la soledad o la muerte.